La primera respuesta define la venta
Las consultas entran a cualquier hora. El que contesta primero se queda con la conversación; el resto queda mirando un mensaje sin responder.
Facebook Marketplace WhatsApp
Cada vez que alguien pregunta por algo tuyo, él responde al toque, lleva la charla y consigue lo único que importa: que te dejen el WhatsApp. Mientras vos trabajás, dormís o atendés otra cosa, no perdés ni una venta. Después te avisa y vos cerrás por WhatsApp.
Las consultas entran a cualquier hora. El que contesta primero se queda con la conversación; el resto queda mirando un mensaje sin responder.
Vendés por WhatsApp: ahí mandás fotos, precios, coordinás la entrega. La charla en Messenger solo sirve para una cosa, que es llegar hasta ahí.
Hilos donde alguien preguntó, nadie contestó y quedaron marcados como leídos porque los abriste una vez. Enterrados, pero con una persona del otro lado que quería comprar.
No tenés que hacer nada: él mira tu Marketplace, contesta y te busca solo cuando hace falta una persona.
A cualquier hora, en minutos. También levanta las conversaciones viejas que quedaron sin responder: esa gente que preguntó y nadie le contestó, ahora tiene respuesta.
La primera respuesta la escribís vos, con tus rangos de precio y tu estilo. Después él sigue la conversación con el mismo tono, siempre con el mismo objetivo: que le dejen el WhatsApp.
Un único mensaje recordándole al comprador que seguís ahí, con el link a tu catálogo. Uno solo: si no responde, se queda quieto y no vuelve a insistir.
Apenas el comprador deja su WhatsApp, te llega el aviso con el nombre y el número listo para copiar. La venta la seguís vos, por WhatsApp, como siempre.
Si el comprador descubre que no sos vos, se enoja o pide hablar con alguien, el asistente se calla y te avisa para que lo atiendas vos. Nunca le manda una respuesta de más.
se calla y te derivaUna sola extensión arriba en tu navegador: la dejás activada y el asistente contesta adentro del chat, con tu tono y tus rangos.
No necesitás saber de tecnología ni configurar nada. Dejás una computadora prendida y yo me encargo de que todo quede funcionando.
Lo configuro con tus rangos de precio, tu estilo y tu catálogo. Cuando termino, lo único que tenés que hacer es dejar la computadora prendida y mirar los avisos que te llegan.
Sabe con quién ya habló, quién le dejó el número y a quién le debe un seguimiento. Así nunca le escribe dos veces a la misma persona ni le manda un mensaje de recién llegado a alguien que ya venía conversando.
Trabaja desde tu cuenta y tu conexión de siempre, como si lo hicieras vos. No tenés que compartir claves ni darle acceso a nadie.
No hace falta que entres a ver cómo viene. El asistente te escribe solo cuando pasa algo que necesita una persona.
Telegram · aviso automático
Dejó el número
+54 9 ...Resumen diario · 21:00
Los dos son el formato real de lo que llega. Los números de arriba son de ejemplo para que se vea cómo se lee: los tuyos van a ser los de tu operación real. El sentido del resumen es justamente ese — saber si el embudo sirve, y si el seguimiento a los 30 minutos convierte o molesta, es algo que se mide, no que se opina.
| Cuándo | Qué te llega |
|---|---|
| El comprador deja su número | Nombre, número para copiar y botón para abrir WhatsApp |
| Pide hablar con una persona | La conversación queda esperándote, sin respuesta automática |
| Algo se rompió | Qué dejó de funcionar exactamente, para arreglarlo rápido |
| El bot dejó de dar señales | Un chequeo cada hora que avisa si se quedó mudo |
| Todos los días a las 21 | El resumen del día y la conversión |
Los avisos de rotura tienen dos frenos para que no se vuelvan ruido que terminás ignorando: avisan recién a la tercera falla seguida del mismo tipo, y una misma falla no vuelve a avisar por una hora.
Un asistente que responde como robot se nota a la primera y espanta al comprador. Este está hecho para que las respuestas parezcan tuyas.
No hace falta saber nada de tecnología. Solo tres cosas de tu lado.
Puede ser una vieja: no necesita potencia, necesita estar encendida y con tu cuenta de Facebook abierta.
A donde va a parar cada conversación. Idealmente con tu catálogo armado, porque ahí cierra la venta.
A donde te llegan los números nuevos y las alertas. El resto —la instalación, la configuración, el mantenimiento— corre por mi cuenta.
Las plataformas cambian cuando quieren y sin avisar. Cuando eso pasa, un asistente como este no tira un cartel de error: directamente se queda mudo, y vos te enterás tres días después porque nadie te escribió.
Por eso el servicio incluye dos cosas. Primero, el asistente avisa apenas algo deja de funcionar, y hay un chequeo automático que salta si se quedó sin señales. Segundo —y esto es lo que importa—: del otro lado hay alguien que lo arregla.
Sin ese sostenimiento, una herramienta así se muere sola en semanas. El mantenimiento no es un extra: es parte del producto.
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No. La instalación y la configuración las hago yo. De tu lado solo queda dejar una computadora prendida con tu cuenta de Facebook abierta.
Mientras está apagada, no contesta nada. Cuando vuelve, retoma: las conversaciones sin responder siguen ahí y las levanta igual.
Sí, solo no uses la pestaña de Messenger mientras está en el medio de una conversación. Tiene un botón para frenarlo y liberar la pantalla cuando lo necesites.
No. Tiene reglas fijas que no se pueden pisar: no inventar precios, no afirmar lo que no sabe, no responder cuando piden una persona. Si algo no le sale bien, se corta y te avisa.
Sí, en la misma computadora, cada una aislada. Es una decisión aparte, más pesada que la de automatizar una sola: conviene hablarlo antes de contratar.
No hay fecha: depende de cuándo las plataformas cambien algo. Lo que sí está garantizado es que va a pasar, y por eso el mantenimiento es parte del servicio y no un adicional.
Contame qué vendés y cuántas consultas te entran por día. Te digo si esto te conviene o si no, sin vueltas: hay negocios donde no rinde, y prefiero decírtelo antes.